SUMARIO
Gas
Petróleo
Energía
Energías Renovables
Combustibles
Petroquímica
Empresas & Negocios
Notas Técnicas
Actualidad
Mapa petroquímico argentino
Como anunciar
Eventos
Notas Tecnicas
Links de Asociaciones, Institutos, Entes y Camaras
Trabajos cientifícos y técnicos
completos

 

Para recibir nuestro newsletter ingrese
su e-mail

Untitled Document
 
 
REALIZAR EL PAÍS POSIBLE

La evocación de hechos históricos inducida por la magnífica celebración del bicentenario de la Revolución de Mayo provoca la reflexión a fondo de temas que tienen gran importancia en tanto desde allí se pueden determinar el sentido y la eficacia de la política hacia el futuro. Uno de ellos es si se logra alcanzar el objetivo fundamental de ser una nación con todo lo que la comunidad viene construyendo.
Aldo Ferrer dice: "La Argentina todavía es un país en construcción; un país que no ha desplegado plenamente su potencial"… "El país real difiere mucho del país posible pese a su amplia dotación de recursos". Según Renan, una nación moderna es "el resultado histórico de una serie de hechos convergentes que hunden su raíz en la voluntad colectiva y soberana de un conjunto de individuos representados mediante sufragio por una minoría"… "La existencia de una nación es un plebiscito de todos los días, producto, a su vez, de un largo devenir coyuntural histórico que hace difícil su cuestionamiento por los actores políticos coyunturales".
Ahora bien, si el 'país posible' implica alcanzar el máximo nivel del bien común de toda la población en términos de alimentación, educación, salud, vivienda, comunicaciones, seguridad, justicia y equidad, se puede inferir que se dista mucho de haber logrado tal objetivo, considerando que los indicadores de tales valores revelan una tendencia histórica muy fluctuante y con pocas épocas de tasas elevadas.
Desde la fundación del país se definieron y comenzaron a realizarse no pocos proyectos de la nación y hubo progresos relevantes en ciertas áreas por los cuales la comunidad puede sentirse orgullosa. Sin embargo, gran parte de esos proyectos se vio frustrada sin darle suficiente tiempo para lograr los objetivos preestablecidos, por lo cual no se llegó a consolidar definitivamente la nación posible 'como resultado de hechos convergentes'. No se completó una unidad en la que se consolidaran en forma integrada los planos social, educativo, económico y cultural; una unidad clave para sustentar una fuerte identidad social; una unidad que no pudiera ser denigrada por el cuestionamiento de los 'actores políticos coyunturales' ni por los operadores de intereses sectoriales y de ideologías hegemónicas globales.
Frente a ello, en el presente, a la hora de la retórica, parece existir un gran consenso político en cuanto a la necesidad de convocar a la inteligencia nacional y a la dirigencia en general para definir un proyecto de nación capaz de concertar la voluntad de las mayorías y de los diversos sectores de la sociedad para convertirlo en realidad. Pero, no obstante el loable trabajo de no pocos grupos en tal sentido, en los hechos es por demás evidente que persiste la perversa dificultad que impide ponerse de acuerdo acerca de qué tipo de país es posible. A la par se intenta entronizar 'modelos' en función de intereses sectoriales, incluso incompatibles con el bien común. Todavía predominan paradigmas regresivos y perimidos. Tampoco se intenta seriamente alcanzar el acuerdo sostenido en el tiempo y de envergadura suficiente como para desplegar, desarrollar y convertir en bien común el enorme potencial de la Argentina.
Además, la industrialización intensiva e integrada desde los enormes recursos dista mucho de ser una estrategia soberana y mucho menos una cultura social asumida, y todavía sigue siendo determinada por normas y criterios de grandes grupos transnacionales. Más aún, todavía está demasiado lejos de un encuentro eficaz entre los mejores cerebros y la realidad operativa de la estructura productiva. Persiste, y se agrava, el defasaje entre las neuronas más preparadas para la generación del conocimiento y los estamentos responsables de la gestión de conocimientos en función del bien común de la población.
La conclusión lógica de una reflexión tal, entonces, indica que es preciso llegar a un inteligente y sostenido acuerdo socio-político que sustente el objetivo de realizar una gran nación; que concite una gran convergencia social, política y económica entre el avance hacia una mayor democracia, la generación de conocimiento que respalda a la política y la evolución de la economía al servicio del bien común de manera tal de lograr el despliegue de las enormes potencialidades del país. Es decir, es necesario recuperar la osadía de definir un proyecto de nación posible y la grandeza adecuada para asumir el compromiso responsable de su realización plena en función del objetivo superior del bien común.

Nicolas F. Yanno